domingo, noviembre 28, 2010

Conocimiento


Aceptar o no aceptar una explicación de la realidad depende en parte de la cuestión del conocimiento.

Algunos filósofos occidentales han asociado a Dios con el conocimiento. El conocimiento, dicen unos, no es capaz de entender a Dios. Consecuentemente, creer en su existencia es una cuestión de fe. Otros afirmaron que el conocimiento nos revela la naturaleza de Dios.

El filósofo Baruch Spinoza, en el siglo XVII consideró que la materia puede pensar. Todo está vivo y es capaz de conocer (Vitalismo). De hecho la realidad en sí misma es Dios (Panteísmo). Naturaleza y Dios son las dos caras de la misma moneda. Spinoza quería demostrar que todo es una única substancia, incluyendo a Dios y a la Naturaleza; todo cuanto existe es parte de una sola substancia (Monismo).

Todavía hoy una de las más populares creencias sobre la relación entre el ser y el conocimiento es el "dualismo": la idea de que el mundo está hecho de un aspecto material y otro espiritual.

El aspecto espiritual de la realidad incluye todo aquello capaz de pensar, es decir, la mente humana y Dios. El aspecto material engloba todo lo que no puede pensar.

El dualista más famoso del siglo XVII fue el francés René Descartes, quien creía que el aspecto espiritual de la realidad concierne solamente a Dios y a la mente humana. El resto de la realidad es sólo física.

Descartes decía que la realidad física funciona de acuerdo a principios mecánicos y que hay otra realidad, espiritual, la cual incluye la mente y Dios, que pueden pensar.

Esta neta separación entre lo natural y lo espiritual permitió a los filósofos y científicos estudiar el mundo natural sin preocuparse por cuestiones espirituales. Kant en el s.XVIII demuestra que las cuestiones metafísicas - cuestiones como Dios, la inmortalidad del alma, y otras que no podemos verificar por observación-, están fuera de la ciencia.

De todas formas muchos filósofos afirmaban que el problema del conocimiento, en sí mismo, es una cuestión metafísica.

En el siglo XVI ya se argumentaba a favor de dos enfoques opuestos en la relación entre el ser y el conocimiento:

El conocimiento es independiente de la realidad física, para los racionalistas.
El conocimiento está basado en la realidad física observable, según los empiristas.