Sócrates hacía preguntas que provocaban en la gente pensamientos sobre los límites de su conocimiento. A este procedimiento, el de enseñar preguntando, se le llamó método socrático.
En sus diálogos el maestro de Platón se movía arriba y abajo entre las ideas para comprobar su exactitud. Mediante la discusión trataba de comprobar si las ideas se sostenían unas junto a otras, si encajaban de algún modo. A este movimiento de avance y retroceso a través de las conexiones lógicas entre las ideas se le llamó dialéctica, y fue muy utilizado por los filósofos a partir de entonces.
En la antigua grecia la dialéctica era un diálogo entre dos o más posiciones enfrentadas. El debate nos ayuda a decidir, nos permite también clarificar las distintas formas de entender las cosas. Incluso puede conducirnos a combinar ideas o perspectivas opuestas en una nueva unidad.

En el siglo XVIII, durante la Ilustración europea, Immanuel Kant logró combinar el racionalismo con el empirismo: por una parte las ideas propias de la razón son de hecho condiciones empíricas de nuestra mente (empirismo), pero por otra, sólo con la mente conocemos las cosas empíricas, percibidas por nuestros sentidos (racionalismo). Más tarde G.W. F. Hegel (1770-1831) consideró que la dialéctica no es sólo un ejercicio de la mente para entender la realidad. La dialéctica más bien es algo que la realidad hace con la mente. Creía que la conciencia humana se desenvuelve y cambia a través del tiempo y este proceso histórico es dialéctico. Así, Kant no solucionó el debate entre el empirismo y el racionalismo, sino que el propio debate se resolvió a sí mismo dentro de la conciencia humana en virtud de un desarrollo histórico. Todo lo que pensamos surge de un conflicto de ideas opuestas que va tomando forma a través de los siglos.

Karl Marx (1818- 1883) también afirmó que la historia es un moviemiento dialéctico. Este proceso envuelve los cambios en los medios a través de los cuales la sociedad se ocupa de las necesidades materiales de sus miembros. Marx creía que los cambios en las relaciones económicas estructuran la historia y nuestra forma de pensar. Las relaciones sociales configuran nuestro pensamiento. A esta estructuración del conocimiento Marx la denominó “ideología”: un conocimiento limitado y estructurado según la forma de afrontar nuestras necesidades materiales.
Por el uso de la dialéctica somos capaces de entender nuestra mente individual dentro de un gran cuadro de la conciencia: la conciencia individual forma parte de la conciencia humana universal desplegada en la historia (Hegel). La conciencia individual se configura dentro de una estructura social, generada por la acción de las fuerzas económicas desplegada en la historia (Marx).
En sus diálogos el maestro de Platón se movía arriba y abajo entre las ideas para comprobar su exactitud. Mediante la discusión trataba de comprobar si las ideas se sostenían unas junto a otras, si encajaban de algún modo. A este movimiento de avance y retroceso a través de las conexiones lógicas entre las ideas se le llamó dialéctica, y fue muy utilizado por los filósofos a partir de entonces.
En la antigua grecia la dialéctica era un diálogo entre dos o más posiciones enfrentadas. El debate nos ayuda a decidir, nos permite también clarificar las distintas formas de entender las cosas. Incluso puede conducirnos a combinar ideas o perspectivas opuestas en una nueva unidad.

En el siglo XVIII, durante la Ilustración europea, Immanuel Kant logró combinar el racionalismo con el empirismo: por una parte las ideas propias de la razón son de hecho condiciones empíricas de nuestra mente (empirismo), pero por otra, sólo con la mente conocemos las cosas empíricas, percibidas por nuestros sentidos (racionalismo). Más tarde G.W. F. Hegel (1770-1831) consideró que la dialéctica no es sólo un ejercicio de la mente para entender la realidad. La dialéctica más bien es algo que la realidad hace con la mente. Creía que la conciencia humana se desenvuelve y cambia a través del tiempo y este proceso histórico es dialéctico. Así, Kant no solucionó el debate entre el empirismo y el racionalismo, sino que el propio debate se resolvió a sí mismo dentro de la conciencia humana en virtud de un desarrollo histórico. Todo lo que pensamos surge de un conflicto de ideas opuestas que va tomando forma a través de los siglos.

Karl Marx (1818- 1883) también afirmó que la historia es un moviemiento dialéctico. Este proceso envuelve los cambios en los medios a través de los cuales la sociedad se ocupa de las necesidades materiales de sus miembros. Marx creía que los cambios en las relaciones económicas estructuran la historia y nuestra forma de pensar. Las relaciones sociales configuran nuestro pensamiento. A esta estructuración del conocimiento Marx la denominó “ideología”: un conocimiento limitado y estructurado según la forma de afrontar nuestras necesidades materiales.

Por el uso de la dialéctica somos capaces de entender nuestra mente individual dentro de un gran cuadro de la conciencia: la conciencia individual forma parte de la conciencia humana universal desplegada en la historia (Hegel). La conciencia individual se configura dentro de una estructura social, generada por la acción de las fuerzas económicas desplegada en la historia (Marx).
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada