Tal como nos explica J. Marrades, el pensar de Hegel ya no se representa como algo meramente subjetivo, ni la cosa como algo externo al pensamiento, tanto el yo como la cosa se conciben como siendo cada uno la relación entera de sí mismo con su otro, y en la cual surge tanto el momento de su diferencia -la desigualdad certeza y verdad-, como la negación determinada de esa diferencia -la identidad de certeza y verdad-. Sujeto y objeto, certeza y verdad, criterio y representación, son a la vez constituyentes y constituidos en la mediación del conocimiento.
Desde la perspectiva de Hegel, el aspecto bajo el cual el objeto es dado no es separable del aspecto bajo el cual es pensado. La razón pone en un contenido lo normativo además de reconocerlo como propio de él. En esa medida, lo que de universal y necesario hay en la comprensión de la cosas, no expresa el comportamiento de un sujeto constituido con respecto a un objeto dado, sino una mediación en virtud de la cual nuestro pensar se constituye en ser de la cosa -dejando de ser mera forma nuestra-, no menos que la cosa se constituye en pensamiento- dejando de ser mero contenido dado-. La noción hegeliana de concepto expresa la inseparabilidad de esos dos momentos: la esencialidad de nuestro pensar y la subjetividad de la cosa pensada Las cosas no son sino cosas-pensamiento, Gedankendinge.
Bajo esta perspeciva, las contraposiciones de sujeto y objeto, forma y contenido, normatividad y contenido representacional, verdad y certeza, son todas ellas internas al pensar, por lo cual éste es absoluto. Las oposiciones se resuelven cuando el conocimiento se concibe no sólo como entendimiento sino también como razón.
Tanto Hegel como Schelling tenían a la vista la relación sujeto-objeto y para los dos la palabra "verdad" representaba la unidad de ambos. Pero en Hegel el acontecer de lo absoluto será el proceso de la negación y de la negación de la negación. No es ni contiene ni presupone ninguna otra cosa. No hay nada ni fuera ni antes. No es un proceso exegético de otra cosa, como para Schelling.
La negación se da en el examen dialéctico de una determinación pero no puede ser una negación abstracta, sino que cada una tiene su propio y exclusivo modo de negarse, siendo una negación determinada, que por lo tanto es determinación.
El fracaso de una determinación es la génesis de otra. Pero si la determinación es generada por la negación de la anterior, a la vez ésta se conserva, pues la negación que ahora hay es la suya propia .El examen muestra que la negación, a la vez, no es negación.
Lo fenomenológico, -el examen que va del factum a sus condiciones-, lo negativo y lo genético se identifican, y se expresa en el significado del verbo alemán aufheben, empleado por Hegel para significar lo que el proceso descrito es en relación a cada una de las determinaciones; el verbo significa a la vez "conservar" o "guardar", "suprimir" y llevar a un nivel superior o "levantar".
En la Ciencia de la Lógica, la Fenomenología del Espíritu y la Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas, Hegel desarrolla este proceso según una misma estructura tanto para los conceptos como para la conciencia. También para la sucesión del espíritu de los pueblos si atendemos a sus Lecciones de Filosofía de la Historia Universal.
Desde la perspectiva de Hegel, el aspecto bajo el cual el objeto es dado no es separable del aspecto bajo el cual es pensado. La razón pone en un contenido lo normativo además de reconocerlo como propio de él. En esa medida, lo que de universal y necesario hay en la comprensión de la cosas, no expresa el comportamiento de un sujeto constituido con respecto a un objeto dado, sino una mediación en virtud de la cual nuestro pensar se constituye en ser de la cosa -dejando de ser mera forma nuestra-, no menos que la cosa se constituye en pensamiento- dejando de ser mero contenido dado-. La noción hegeliana de concepto expresa la inseparabilidad de esos dos momentos: la esencialidad de nuestro pensar y la subjetividad de la cosa pensada Las cosas no son sino cosas-pensamiento, Gedankendinge.
Bajo esta perspeciva, las contraposiciones de sujeto y objeto, forma y contenido, normatividad y contenido representacional, verdad y certeza, son todas ellas internas al pensar, por lo cual éste es absoluto. Las oposiciones se resuelven cuando el conocimiento se concibe no sólo como entendimiento sino también como razón.
Tanto Hegel como Schelling tenían a la vista la relación sujeto-objeto y para los dos la palabra "verdad" representaba la unidad de ambos. Pero en Hegel el acontecer de lo absoluto será el proceso de la negación y de la negación de la negación. No es ni contiene ni presupone ninguna otra cosa. No hay nada ni fuera ni antes. No es un proceso exegético de otra cosa, como para Schelling.
La negación se da en el examen dialéctico de una determinación pero no puede ser una negación abstracta, sino que cada una tiene su propio y exclusivo modo de negarse, siendo una negación determinada, que por lo tanto es determinación.
El fracaso de una determinación es la génesis de otra. Pero si la determinación es generada por la negación de la anterior, a la vez ésta se conserva, pues la negación que ahora hay es la suya propia .El examen muestra que la negación, a la vez, no es negación.
Lo fenomenológico, -el examen que va del factum a sus condiciones-, lo negativo y lo genético se identifican, y se expresa en el significado del verbo alemán aufheben, empleado por Hegel para significar lo que el proceso descrito es en relación a cada una de las determinaciones; el verbo significa a la vez "conservar" o "guardar", "suprimir" y llevar a un nivel superior o "levantar".
En la Ciencia de la Lógica, la Fenomenología del Espíritu y la Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas, Hegel desarrolla este proceso según una misma estructura tanto para los conceptos como para la conciencia. También para la sucesión del espíritu de los pueblos si atendemos a sus Lecciones de Filosofía de la Historia Universal.
"[...] la dialéctica de identidad y negación [...] es válida para todas las categorías lógico-ontológicas y finalmente para todas las relaciones conceptuales de la naturaleza y del espíritu" coincide E.Tugendhat (Pág. 240).
Si la identidad es el resultado esencial del movimiento -prefacio a la Fenomenología del Espíritu-, la verdad no puede ser entendida sino como resultado, la verdad es el movimiento completo. Lo verdadero sólo como sistema es real y la verdadera figura en que existe la verdad sólo puede ser el sistema científico de la misma.
"Todas estas determinaciones adicionales de la verdad: que ella es el resultado, que ella es el movimiento completo, que ella es como sistema y que ella es el todo, son simples consecuencias de la determinación de la verdad como idea, o sea, como la identidad del sujeto con la realidad, consecuencias que tienen que darse cuando la identidad a) es concebida como movimiento y cuando ese movimiento b) lo abarca todo." (Tugendhat 241).
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